Lifting Opositor





Dice el adagio: “errar es de humanos y rectificar es de sabios”. Refrán que forma parte de nuestro léxico popular, sobre todo, porqué somos un país atestado de errores que en ocasiones nos hacen vivir, peligrosamente, en un desequilibrio social aturdidor. Obviamente, cada error cometido viene de la mano con la inconfundible excusa; casi un modus operandi de la idiosincrasia venezolana. Claro, frente a la descomunal crisis que galopa a sus anchas -como si estuviese montada en Bayo-, nadie puede estar exento a equivocaciones y, mucho menos, sentirse inmune a la destructiva y casi apocalíptica realidad que se posa inamovible ante nuestra mirada. Sobran “jueces virtuales” que señala y señalan, pero no miran su reflejo en el espejo.

Podríamos ensordecernos con cantos destemplados de culpas -propias y ajenas-, sintiendo que esto ayudaría a solucionar todo, incluso, las debilidades del liderazgo opositor; nada más lejos verdad. Luego del rotundo rechazo que tuvo el fraude electoral del 20M, la MUD ha tratado de mirar hacia adelante para recomponer sus bases y líneas políticas. No es un simple capricho de los partidos discutir, puertas adentro y con la gente de a pie, la urgencia de plantearse la refundación de la unidad democrática. Más bien, consideremos esta propuesta como parte de una estrategia ineludible que deben emprender los líderes de la oposición, a fin de logar adecuarse y estar a la altura de los nuevos escenarios que se avecinan; el presente nos obliga certera puntería política.

Indudablemente, no ha sido sencillo estructurar la alianza opositora “perfecta”. En el camino siempre se presentan grandes y oscuros obstáculos, que hacen imposible alcanzar el objetivo. Traiciones, intereses personales, infiltrados, radicales, agoreros, la dictadura, enchufados, empresarios, políticos malcriados, periodistas, medios de comunicación, encuestadoras, ciudadanos impávidos y una pésima estrategia comunicacional, tienen su cuota de responsabilidad en cada uno de los momentos aciagos donde la MUD ha quedado mal parada. Si bien, son demasiadas circunstancias y personas apostando al quiebre definitivo de la MUD, la coalición de partidos y sus líderes han sabido levantarse, y seguir el camino hacia la reconquista de la libertad.

La actitud reiterada de querer eliminar, sin contemplación, la única plataforma política que ha conseguido enfrentar a la dictadura; aturde y sofoca. Es lógico esperar esas acciones de Maduro y su tinglado, pero se hacen sospechosamente inentendibles, cuando provienen del lado “opositor”. Siempre se ha dicho que, en política, se debe tener cierto grado de malicia que ayude a sortear las zancadillas. Quizás, fue lo que le faltó a la oposición para anticipar artimañas como las de Henri Falcón. Además de apoyar el fraude -luego de comprometerse a no hacerlo- Falcón, deja lucir sus enormes y fosforescentes costuras, al anunciar la creación de una “nueva plataforma opositora”. Calca las tácticas del régimen, no tiene apoyo popular, busca montar una oposición paralela; obligada e impuesta.  

El burdo plan de Falcón de crear otra oposición se desploma, sin ni siquiera haberlo concretado. Es decir, además de no aglutinar la confianza de los venezolanos -algo mostrado en la paupérrima votación que alcanzó en el fraude electoral- se ha rodeado de apoyos políticos que, cómo diríamos en la jerga beisbolística, son unos bates quebrados. La Franquicia roja del partido COPEI; el sempiterno mercader de la política, el Movimiento al Socialismo (MAS); empresarios enchufados; entre otras especies hibridas, conforman el “nightmare-team” que el exgobernador de Lara presenta para cautivar las preferencias ciudadanas. Una cosa es querer y, otra muy distinta, es poder.

Mientras los salvajes y los Orcos olfatean el momento de atestar el golpe final, los partidos políticos inician una correcta y pertinente restructuración de la MUD. Redactan un nuevo reglamento, suprimen la Secretaria General, forman una Junta de Conducción (integrada por un representante de cada uno de los seis partidos con más representación parlamentaria y uno por el sector de los partidos minoritarios de la alianza). Además de aprobar que cada partido tenga un voto, en esta junta también participarán el presidente de la Asamblea Nacional y el jefe de la Fracción Parlamentaria de la unidad.

Ciertamente, el reacomodo político es importante y debemos apoyarlo. Ahora bien, es menester puntualizar algunas consideraciones que los integrantes de la unidad tendrán que valorar, si quieren logar un punch social efectivo. Por ejemplo, cambiar -diametralmente- la política comunicacional de la plataforma unitaria, refrescar la imagen en todos los aspectos y definir con los ciudadanos distintas estrategias de lucha; este último, se puede realizar a través de sondeos en el portal oficial o en las cuentas oficiales de las redes sociales. Corresponde involucrar a la gente ahora, no solo cuando haya elecciones; tienen que valorar la opinión de la gente en ese sentido.

La nueva etapa opositora, por así decirlo, se acerca la hora de apuntalar al líder (hombre o mujer) que sea la cara visible de toda la oposición venezolana. No sería descabellado llamar a primarias en el corto plazo, puesto que dicha estrategia tendría tres efectos simultáneos: Dar un golpe sorpresivo al régimen, desplumar de una vez cualquier intención oportunista de la “oposición roja”, y mostrar capacidad de convocatoria. Llegó la hora de salirse del libreto, ya no tiene rédito político seguir enfrascados en estrategias acartonadas, que solo causan fracasos y descontentos. La decisión de dar la vocería a los partidos es excelente, siempre y cuando sean los mismos voceros; urge escoger a los mejores comunicadores políticos (Delsa Solórzano, hermanos Guanipa, José Manuel Olivares, Juan Requesens, por mencionar algunos). Cualquier lifting o refrescamiento es positivo, el problema radica en definir, sin miedo, cual zona necesitamos corregir.


Miguel Peña
@miguepeg

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