El Tren ya salió
@miguepeg Durante años, los micrófonos rojos nos repitieron hasta el cansancio que el Tren de Aragua era un fantasma, una invención mediática diseñada para manchar la imagen del país. Sin embargo, el ruido ensordecedor de los recientes bombardeos dentro de nuestras fronteras hizo añicos esa ilusión. El régimen, desbordado por el monstruo que dejó crecer, no tuvo más remedio que colaborar con EE.UU. para ejecutar ataques en nuestro propio suelo y aniquilar a los delincuentes que controlaban la minería en el sur del país. Es una ironía amarga e ineludible: los mismos que negaron sistemáticamente la existencia de esta megabanda, hoy han tenido que tragar arena y admitir su presencia de facto.