Responsables





La verdadera cara de la dictadura se asoma en su etapa final. Las posibilidades reales de que los sátrapas cambien sus maniobras criminales se alejan cada día de la razón. Maduro se cuelga al cuello la túnica de Nerón y prefiere ver sumido en llamas al país por los cuatros costados, antes que salir del poder a través de una negociación; claro, es mucho lo que pierde. Con las maletas a cuestas, el usurpador sabe que, al salir de Miraflores, no solo el dinero, los viajes y la buena vida se evaporaran, pues, en ese manojo de despojos materiales existe algo que no volverá a tener nunca: Ser alguien en la vida. Simplemente, quedará como el más ruin de los infortunios de nuestra vida democrática; el único recuerdo permitido es y será su salida.

Con la costumbre de señalar culpables en cada mirada oscura y cargada de miedo, Maduro va deshojando una margarita marchita que se va quedando sin pétalos. El mundo se ha detenido esperando nada más que caiga la última hoja del oprobio rojo. El régimen sabe bien que el cambio es indetenible, por ello, procura mitigar el dolor infringiendo penurias al venezolano de a pie. La represión, la estrategia de la puerta giratoria con los presos políticos y, porque no, hasta la desfachatez de hablar de gallinas en las escuelas, hay que verlas como tácticas del todo o nada, que van destinadas a desviar el foco y la concentración civilista de los ciudadanos. En Miraflores no han entendido, que el tiempo del engaño y los trucos baratos ya pasó.

Elizabeth Fuentes en su artículo pone una lápida en la última gracia del usurpador: “Pero ocurre que la irremediable ignorancia integral de Maduro le impide llevar a cabo el más mínimo gesto para saber, al menos, de qué cipote está hablando cada vez que se encadena y trata de llamar la atención con alguna nueva barbaridad.” La bolsa de endilgar responsabilidades se desvanece sin preguntar ni pedir permiso. Maduro es responsable de todo desmán adjudicable a su mano y, sin dudas, los del lupanar que lo rodea. Tan pesado es el yunque de culpas, que los desatinos y políticas destructivas aplicadas por su mentor, también tendrá que cargarlas a la hora de rendir cuentas; así salga del poder gracias a una negociación. Maduro no podrá hacer lo mismo de Chávez, es decir, transferir las responsabilidades de su destrucción masiva a otro mamarracho.

El cinismo es una de las características más destacables del fenómeno chavista. Evadir todo tipo de responsabilidad, es el único y verdadero “legado” que dejó el peor venezolano de la historia. La inseguridad es culpa de los malandros, el fallo de alimentos es culpa de las familias que comen mucho, los escases de medicamentos es responsabilidad de los enfermos y médicos, la inflación culpa de los empresarios, entre otras mentiras salivadas en cada alocución fallida. Han mostrado ser hábiles a la hora de deslastrarse del mandato constitucional que los obligaba desde el año 98, a satisfacer las necesidades básicas de la gente. Lo peor para el chavismo primigenio y actual, es que el momento de aceptar -obligados o no- la responsabilidad de desafueros cometidos llegó.

Ese parece ser el problema de Venezuela, nadie quiere asumir los compromisos como se debe. Por ello, el lado opositor que busca lograr el poder por aclamación e imposición señala de desleal al presidente encargado, por iniciar reuniones con Nancy Pelosi. Pelosi es jefe de la cámara de representantes del Congreso de los EE.UU., en pocas palabras, representa a la institución más importante después de la Casa Blanca. Si Pelosi reconoce a la AN y a su presidente, el trato debe ser recíproco; eso es lo que hace un gobierno responsable. El congreso es quien aprueba las ayudas económicas a otras naciones, quizás, eso es motivo para que la líder demócrata, conozca de primera mano en que se invertirá esa ayuda. Nuevamente el chavismo azul se equivoca en su táctica política.

Responsabilidad, palabra poderosa que muchos se le hace pesado cargar en hombros su significado. Si se entendiera a plenitud, la fulana fracción 16J no se hubiera abstenido de votar en la sesión de la AN del martes pasado. Da la impresión de que la política intestinal que aplican, no les permite entender que existe un momento histórico donde hay que asumir compromisos irrestrictos. No se trata de pensar igual, sino de saber que el país necesita que los diputados asuman la responsabilidad de acompañar a la presidencia encargada, en este periplo tortuoso hasta conseguir el cese de la usurpación. Es irresponsable seguir, desde los micrófonos, vociferando invasiones que no se darán. Es insensato tergiversar el tema de las elecciones libres, cuando tras bastidores están en una campaña brutal. Llegó la hora de los responsables, razón por la que el chavismo se va y la antipolítica no subirá del 3%.

Miguel Peña G
@miguepeg


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